PENSIÓN BAJAMAR
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BOLAS DE ANTROIDO

Se acerca el carnaval y con él las recetas típicas de esta época del año. Las más conocidas quizás son las filloas (na pedra, de sangue, salgadas, doces…) o las orejas de carnaval.
En esta zona elaboramos las “bolas de antroido”, válidas para degustar al desayuno, a la merienda, de postre y para los más golosos, como yo, a cualquier hora del día que uno pase por cerca de ellas.
Nos gustan más que las orejas que son un postre crujiente. Las bollas se pueden mojar en el café, en el cola-cao, en la leche y quedan empapadas como una magdalena.
No son muy habituales en el resto de Galicia, o al menos yo no las he visto en los escaparates de las pastelerías, en los que es casi obligatorio en estas fechas encontrar Orellas y filloas, solas o rellenas de distintas cremas.
La mayor parte de la gente las elabora en casa, pero para los más perezosos y menos cocinillas, cabe la posibilidad de comprar la masa y freírlas en casa con abundante aceite. No se venden ya elaboradas y la verdad no sé la razón.
Las bollas están hechas a base de harina de trigo, huevos, agua o leche, levadura y/o masa madre, anís, azúcar, ralladura de limón y mantequilla o manteca. Nosotros utilizamos harina de trigo especial fuerza que es de muy buena calidad, pues de otro modo a las 24 horas de haberlas hecho se secarán y perderán toda la esponjosidad.
Para su elaboración debemos derretir la levadura y la manteca en agua o leche caliente que añadiremos a los huevos batidos. Amasaremos la mezcla anterior con la harina y un poco de anís. Dejaremos fermentar la mezcla durante unas horas en una olla untada en aceite para que no se peguen y, finalmente, las freiremos en abundante aceite -que floten- y a fuego suave pues de otro modo se tostarían por fuera y por dentro quedarían crudas, como un pankake a medio cocer, lo cual es muy desagradable. Remataremos cubriéndolas con azúcar por una de las caras.
Son muy laboriosas porque hay que amasarlas bien, queda uno blanco de harina y con las manos pegajosas de la masa, pero merece la pena, se lo aseguro.

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