PENSIÓN BAJAMAR
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DESANDAR EL CAMINO ANDADO

Hace ya unos pocos años que comenzamos a renovar las instalaciones.

Claro!, en aquellos momentos nuestra experiencia con la decoración era mínima. Poco a poco, a base de tropiezos, equivocaciones y de cierto esfuerzo por intentar aprender un poco y así poder alcanzar nuestro objetivo, nos hemos dado cuenta de algunos de nuestros errores, que seguro que son muchos todavía.
No obstante, algunas cosas creemos que las hemos asimilado:

1. Decorar bien no es nada fácil: era un asunto que pensábamos que cualquier persona podía realizar, y nosotros también, pero nuestra experiencia nos indica que es más complicado de lo que a priori puede parecer.
2. La importancia de combinar los colores es fundamental: un principiante -como nosotros- creemos que debe combinar únicamente dos colores, uno que sea la base y otro que se le puede acoplar, siempre teniendo en cuenta los muebles a utilizar. La combinación de tres o más colores es muy complicada para un inexperto en tal labor.
3. La correcta vestimenta de las habitaciones hace el espacio acogedor: para que el espacio sea acogedor una buena elección de los textiles de camas (lino, algodón...), alfombras, cortinas y demás son fundamentales . En ellos se podrá integrar el segundo color que contraste con el cromado base de la estancia.
4. La iluminación debe ser la adecuada: sin una buena iluminación, el espacio puede continuar siendo un churro. La intensidad, el cromatismo de la luz y su correcta colocación son aspectos esenciales a tener en cuenta.
5. El mobiliario debe ser funcional: nuestro estilo se basa en la funcionalidad. Consideramos que nuestros clientes potenciales necesitan un buen armario, un colchón en el que dormir a gusto y un amplio cuarto de baño, en el que el agua salga a presión y a la temperatura adecuada. La mesita de noche debe estar, pero no es tan importante, bastaría una tabla en la que apoyar el teléfono móvil, el vaso, la botella de agua, y algún que otro objeto que el huésped considere imprescindible tener a mano.
Tenemos la suerte que nuestro edificio está rodeado de ventanales amplios, los techos son altos y casi no hay humedades, ello hace nuestro trabajo más llevadero y los resultados son bastante satisfactorios.

Aún así, no podemos evitar preguntarnos: ¿Y si un decorador profesional se pusiese a elegir los colores de nuestras paredes, y combinarlos con las texturas de los tejidos? ¿dónde ubicaría los puntos lumínicos? ¿qué tipo de luz elegiría? ¿pondría alfombras o dejaría el suelo tal cual? ... y nos autocontestamos que seguro que lo haría bien, pero que probablemente no alcanzaría a reflejar nuestra personalidad de un modo tan rotundo y con ello perdería encanto, porque incluso nuestros errores son una forma de decoración.
Todo esto viene a cuento (que se me olvidaba) de que hemos reconsiderado la decoración de la primera habitación renovada -hace ya cuatro años- , le hemos comprado algunas cosillas que aportan frescor, juventud y al tiempo comodidad, hemos repintado con un color más claro (un blanco sucio)... Y ya de paso hemos cambiado los colchones por otros más duros. Era una necesidad!!!

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